domingo, 1 de diciembre de 2013


LEER NO DA URTICARIA

 

Los tebeos han sido colaboradores necesarios para generar muchos lectores en España. 

 

Largas colas para la adquisición de un libro de una autora novel y la tercera edición en apenas dos días. A primera vista sería una noticia a celebrar, autores que escriben, editoriales que arriesgan dinero para su publicación y lectores que responden y permiten mantener una actividad cultural y a la vez industrial. Pero la novedad no estriba en este hecho en sí, que puede ocurrir de vez en cuando con un best-seller; más bien llama la atención el perfil de la autora, Belén Esteban, personaje mediático como consecuencia de su vida sentimental y su frecuente participación en tertulias televisivas de los llamados programas del corazón. Lo que esta señora tenga que contar y lo que  sus lectores ansíen leer es algo que responde a un consumo desaforado de chismes, escándalos y debates donde tiene más razón el que grita y monta la bronca más gorda. En cualquier caso, debe quedar claro que su “mérito” no se fundamenta en ser una chica modesta de un barrio popular; mujeres y hombres de familias y barrios humildes pueblan los número uno de promociones de científicos, artistas, sabios profesores o brillantes profesionales y trabajadores cualificados. El gancho de ser una supuesta autora del “pueblo” que escribe sobre cosas que a la gente normal interesa, es producto de un marketing diseñado de forma impecable y que seguro que han planificado personas que han leído libros algo más profundos que el que han ayudado a promocionar. La cultura y el buen gusto literario no es monopolio de ningún sector social, y aunque no hagan cola, supongo que más de un habitante de Pijolandia andará a estas horas devorando las aventuras de esta famosa señora.

 

Vaya por delante que cada cual puede escribir y leer lo que estime conveniente, y la verdad es que tampoco entiendo la sorpresa que ha causado este “éxito” editorial; el libro en cuestión supongo que será la versión escrita de los programas de consumo masivo en televisión, donde se trivializa hasta extremos indecorosos las relaciones sentimentales o familiares de algunas personas y se exponen sin rubor alguno al conocimiento público. La señora Esteban y su editorial han logrado que una parte (no creo que muy grande) de sus “admiradores” pasen del sofá y mando de tv al contacto con el papel y la letra impresa, aunque lo que se lea no pase a la historia de la filosofía ni de la literatura. Y esta señora no es la única,  basta con repasar algunos ejemplos  en los últimos tiempos para comprobar que hay personas que compran un libro porque alguien aparezca en televisión, aunque su estilo y trayectoria no refleje precisamente mimbres para rellenar un par de folios.

 

Seamos optimistas, si un porcentaje de estos “nuevos” lectores, forofos de la señora. Esteban, se pasan a la tribu de los que no padecen urticaria por el contacto habitual con la letra impresa, bienvenidos sean. Hay otros y mejores ejemplos de una fuerte  motivación que te hacen pasar de forma incondicional a la lectura. Recuerdo la rabia que me daba cuando yo no sabía aún leer y veía a mis dos hermanos mayores con los tebeos, historietas de la época, y aquello debía ser divertido porque con la ayuda de la Escuela me puse a comprender el alfabeto y hasta la presente. Sí, es verdad, no fueron los clásicos, Julio Verne, Dumas, Charles Dickens, Mark Twain…, esos vinieron poco después; yo quería aprender a leer para reírme con los personajes de revistillas como Pulgarcito, el DDT o el Tío Vivo, y personajes como Carpanta (que hambre tenía siempre este hombre, supongo que la se pasaba en la postguerra lo inspiró en su tiempo), Pascual, criado leal, El doctor Cataplasma, Gordito Relleno, Zipi y Zape (ese padre, decimonónico con esos batines y patillas), Doña Urraca, Petra, criada para todo (con esa jefa tan enorme), las familia Trapisonda y Cebolleta, Rigoberto Picaporte, solterón de mucho porte (los subtítulos eran la repera) o Anacleto, agente secreto. Mortadelo y Filemón, de Ibáñez, eran y son mis preferidos; mi hijo se aficionó de niño y tenemos una buena colección en casa. Dibujos de aventuras, El Capitán Trueno, Jabato o hazañas bélicas también se leían mucho en esa época; mucho después me enteré que el guionista de las dos primeras era Víctor Mora Pujadas, militante del PSUC (comunistas catalanes) y que estuvo preso algún tiempo con Franco.

 

De los antiguos tebeos apenas conservo alguno. Los puretas como yo recordarán que eran cuadernillos muy endebles y que se rompían pronto; como anécdota, les diré que yo he conocido tiendas donde se alquilaban tebeos, sí, pagabas no sé cuanto, poco supongo y te llevabas a casa algunos para devolverlos a la semana. Los tebeos, esas revistillas modestas, han sido colaboradores necesarios para generar muchos lectores en España. 

viernes, 15 de noviembre de 2013


PERIODISTAS

 

Sin periodistas no hay medios de comunicación y sin medios de comunicación no hay democracia

 

La “prensa canallesca” es una expresión acuñada por algunos jerarcas del franquismo moribundo para mostrar su malestar y rechazo ante los intentos de la amordazada prensa de la época por informar de lo que pasaba en la España de finales de la dictadura de Franco; a estos fascistas no les gustaba que los lectores de periódicos pudieran recibir información sobre huelgas, manifestaciones, y otras muestras de que el país se movía en una línea, la democracia, y ellos, los que mandaban con puño de hierro, estaban anclados aún en el clima bélico de su “guerra” ganada a sangre y fuego. En efecto, para ellos, la prensa, los periodistas (salvo los del régimen, claro) eran “canallas” que se jugaban su libertad (más de uno dio con sus huesos en la cárcel), su patrimonio soportando multas millonarias para la época y a los que a veces les cerraban periódicos, como el diario Madrid, al que Fraga puso en su punto de mira hasta que acabó con él. Muchos ejemplos se podrán añadir a los mencionados, pero no quiero dejar de recordar en mi ciudad, Málaga, al diario Sol de España, que tuvo que soportar un cierre temporal en 1974 por informar sobre las tropelías económicos de Girón de Velasco (exministro de Trabajo de Franco); es de justicia recordar y rendir homenaje  a una serie de periodistas que en este diario intentaron ejercer una libertad, la de información, que en esos momentos estaba vedada en la España de Franco, y así citar, entre otros y pidiendo disculpas por las omisiones, a Rafael de Loma, Juan de Dios Mellado, Andrés García Maldonado, Horacio Eichelbaum, Rafael Rodríguez, Juana Basabe, y el joven fotógrafo Rafael Díaz Pineda. Creo que ningún estudiante de nuestra Facultad de Comunicación debería terminar sus estudios sin conocer y valorar en sus justos términos, lo que sus mayores en la profesión tuvieron que soportar en los años de la dictadura.

 

Y a estos jóvenes, que en cualquiera de nuestras Universidades ahora se forman para ser periodistas, les quiero destacar, en mi condición de jurista, la enorme importancia que tiene lo que harán cuando, espero que pronto, se incorporen al ejercicio de su digna profesión, y que no es otra cosa que la garantía de nuestro derecho, el de todos, a recibir información veraz, como proclama el artículo 20 de la Constitución; este precepto establece, entre otros contenidos, que “1. Se reconocen y protegen los derechos: …..d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.” Los periodistas, en su trabajo en los medios de comunicación, son pieza clave de un Estado democrático, y para muestra se debe recordar lo que mantiene nuestro Tribunal Constitucional en unas de sus primeras sentencias, al decir sobre este derecho que “... garantiza el mantenimiento de una comunicación pública, sin la cual quedarían vaciados de contenido real otros derechos que la Constitución consagra, reducidas a formas hueras las instituciones representativas y absolutamente falseado el principio de legitimidad democrática que enuncia el artículo 1.2 de la Constitución, y que es la base de toda nuestra ordenación jurídico-política..., sin la cual no hay sociedad libre ni, por tanto, soberanía popular...”(S.T.C. 6/1981, F.J. 3.º). Por todo esto, se puede comprender que a los dictadores de cualquier pelaje, les moleste tanto la prensa libre y se sientan tan cómodos con los que escriben a su dictado.

Soy consciente de que un medio de comunicación es una empresa, y que tiene que ser viable, pero no es una empresa cualquiera, cumple un papel esencial en un sistema democrático como ha quedado demostrado y los criterios de gestión deben tener esto en cuenta para no dilapidar sus recursos humanos con despidos masivos o cierres de medios y para no convertir nunca la publicidad institucional en una inspiración de sus contenidos informativos.

 

Soy de una generación donde comprar periódicos y leerlos eran hábitos cotidianos; los mantengo, los intento inculcar en mis hijos y alumnos y muestro mi preocupación ante el desapego de una parte importante de la juventud por el hecho maravilloso de alumbrar un periódico todos los días. No podemos confundir nunca la información dispersa y a veces anónima que circula por la red con un trabajo informativo elaborado por profesionales.

 

Comprenderán ahora, queridos lectores, que cuando me despedí de mis responsabilidades como concejal hace ya casi un año, afirmara con total convicción, avalada por mi propia experiencia, que “sin periodistas no hay medios de comunicación y sin medios de comunicación no hay democracia”. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LISTAS ABIERTAS

 

Necesitamos representantes políticos con pasado y futuro, y con un presente donde asuman el puesto institucional como un compromiso de servicio a la sociedad y con fecha de caducidad para no convertirlo en su modus vivendi.

 

La política en una cuestión de todos, sin exclusión, y continuar con una campaña de desprestigio, mezclando corruptos con la inmensa mayoría que son decentes, es un grave error, aparte de una enorme injusticia. Pero otro error igual de considerable sería mirar a otro lado y no asumir que en la sociedad española se está instalando una desafección preocupante hacía todo lo que huela a política e instituciones, y este último error lo siguen cometiendo las direcciones de los partidos políticos, que siguen actuando, en lo básico, con iguales formas y criterios a la hora de hacer política y seleccionar a los candidatos en los distintos procesos electorales, ofreciendo una imagen de más de lo mismo, personas que llevan muchos años alejados de otra actividad que no sea vivir para y de la política, y cuyos mensajes son de difícil aceptación porque los sostienen unos rostros, unos nombres y apellidos, que no ofrecen ilusión y credibilidad, sino más bien hastío ante lo permanente e inmutable de su cansina presencia en el panorama público, una veces como concejal, como senador, diputado autonómico, diputado a Cortes Generales, al Parlamento Europeo…, sirven para un roto y para un descosido. Por desgracia estas malas prácticas están presentes, en mayor o menor medida, en todas las fuerzas políticas.

 

Nada que objetar desde el punto de vista de su legitimidad democrática, han sido elegidos en las urnas o han sido designados ministros, consejeros, o altos cargos, por quienes tienen esa legitimidad, pero, ¿hay que resignarse con esto? La solución no estriba en renovar algunas caras con liderazgos mediáticos, sobrados de consignas y faltos de trayectoria laboral, política y ciudadana, ya que se sigue cayendo en los mismos hábitos, a corto o a largo plazo, que se pretendían superar. El marketing  no me parece mal para mejorar la recepción del mensaje político, pero no para maquillarlo haciendo que pasen por audaces e innovadores cuando están huecos de contenido.

 

Las listas abiertas no son la panacea, lo sé y no les otorgo la solución inmediata al problema, pero su implantación, tras la debida reforma de la legislación electoral, ayudaría a que la coherencia, el reconocimiento social, la credibilidad fundada en una vida de trabajo y compromiso cívico, en fin, el currículum personal (que no es solo académico), sean valores esenciales a la hora de elaborar una candidatura electoral, ya que la libertad del votante a la hora de decidir hará que para los partidos resulte temerario seguir en la línea de listas preñadas de equilibrios internos y de nombres y apellidos de una fidelidad perruna, no a las ideas y principios del partido, sino a las personas con capacidad para incluirlos o sacarlos de la papeleta electoral.

 

Hay varios modelos en nuestra historia electoral y en derecho comparado de listas abiertas, y de hecho, en el Senado, es la fórmula desde 1977 en nuestra legislación vigente; por eso, no basta con su inclusión en la norma, hace falta una cercanía de los ciudadanos a la cosa pública, intentando que la sienta como algo suyo (y de hecho es así) y no de una minoría profesionalizada.  Pero aviso a navegantes, la salida no es el populismo  y el desprestigio de los que elegimos en las urnas a favor de unos supuestos “salvadores” que la experiencia enseña que confunden de forma delictiva sus intereses personales con los públicos (Gil como ejemplo de libro). Y tampoco abogo por el  relativismo ideológico, la confrontación democrática es positiva, el contraste de ideas y soluciones distintas nos involucra en la política porque nos sentimos representados en tal o cual posición; no es lo mismo la izquierda que la derecha, aunque no hay necesidad de fracturas irreconciliables con insultos, crispación y diálogos de sordos.

 

No propongo, por tanto, gobiernos tecnócratas, solución que casi siempre esconden el mantenimiento del status quo con la excusa de soluciones aparentemente neutrales, pero que siempre defienden los mismos intereses de minorías poderosas frente a las mayorías sociales, pero tampoco resulta aceptable que la formación, el prestigio profesional y la independencia de criterios  a veces resulten un desmérito en la elaboración de las listas electorales o en la designación de gestores públicos.

 

Necesitamos representantes políticos con pasado y futuro distintos al cargo a desempeñar, con profesión u oficio, con trayectoria humana, vital y laboral. Necesitamos hombre y mujeres que asuman el puesto político institucional, sea de la naturaleza que sea, como un compromiso de servicio a la sociedad y con fecha de caducidad para no convertirlo en su modus vivendi. Y los necesitamos ya, 2015 está a la vuelta de la esquina. 

viernes, 1 de noviembre de 2013


CON LA MEJOR DE SUS SONRISAS

 

El cáncer es una maldita lotería que te puede tocar, aunque nadie compra el boleto.

 

Pueden ser más grandes o más pequeñas, más cómodas o con asientos más duros. En todos los grandes centros hospitalarios existe la sala de espera del correspondiente servicio de oncología, un lugar que estoy convencido que, salvo los profesionales que atienden a los pacientes, nadie pisaría si una razón muy poderosa no le obligara a ello. Un mal día avisa, un dolor raro, una mancha sospechosa, un color amarillento o un bultito que duele, la familia que da la matraca para que el afectado vaya al médico. Muchas veces son alertas inocentes y todo queda en un susto que se supera pronto, pero en ocasiones la fatalidad entra a saco en la vida del hombre o mujer, incluso a la del niño o niña, y en la historia clínica aparecen las palabras carcinoma  neoplasia, tumor; o cáncer. Los médicos se desviven para compatibilizar su deber legal de consentimiento informado, explicando con rigor científico lo que viene (y lo que viene no es bueno), con la sensibilidad para no hundir la esperanza. Pocas veces una explicación verbal o escrita es analizada con tanto detenimiento, cualquier detalle es esencial para salir de esas consultas con más o menos ganas de luchar; ¿pero, hay solución doctor?, ¿es maligno?, ¿quimio o cirugía? Si las paredes hablaran, darían testimonio de miles de preguntas en tono angustiado buscando siempre una palabra de aliento, un tratamiento experimental, algo a lo que agarrarse. A veces, por desgracia, la verdad es cruel, pero necesaria, hay que asumir los tiempos, el ritmo de un túnel que hay que pasar lo mejor posible.

 

Volvamos a esa sala; la espera, a veces larga, permitía que surgieran momentos para la conversación, para el conocimiento mutuo de enfermos y acompañantes que hablan, leen, miran al vacío, quieren un futuro aunque la estadística se lo ponga difícil; cuando la cita es para que al enfermo le “den quimio”, el tratamiento lo deja hecho polvo, incluso sin pelos, pero sin embargo atenúa el avance de esas células locas y dan tregua al calendario, esa lista de meses y días que ahora se mira con tantas ganas de llenarlos, de disfrutar de cada minuto. Puede que esas sesiones tan duras adelgacen sus cuerpos pero no la valentía para seguir; se alejaban quedando para otro rato de charla en la próxima sesión, y los que nos hicimos habituales en esa sala de espera, sentíamos de corazón las ausencias, sabíamos que esa vez el cáncer  había ganado.

 

Cada persona afectada por esta maldita enfermedad es una historia distinta; muchas veces acaban bien y se queda en un mal recuerdo, otras, sin embargo, ponen término a proyectos vitales, algo siempre cruel y doloroso, sobre todo cuando esa vida apenas había iniciado su andadura. ¿De qué depende que pase una cosa u otra? Seguro que hay factores ambientales, hábitos, y sobre todo factores genéticos, pero el cáncer es una maldita lotería que te puede tocar, aunque nadie compra el boleto.

 

Ayer celebramos el día contra el cáncer de mama, una de las modalidades de esta indeseable lotería; conozco pocas familias donde no haya entrado para poner miedo, sufrimiento y a veces luto. A los que ahora luchan, el abrazo y el ánimo más grande; cada día los profesionales sanitarios cuentan con más conocimientos derivados de la investigación y de su trabajo diario, y lo que antes era inexorable puede que ahora admita solución; que no les falten a nuestras queridas “batas blancas” el apoyo y la infraestructura, que no soporten recortes irresponsables, y todo ello para que las alegrías  ganen por goleada a los lutos, para que muchas lágrimas de dolor se conviertan en suspiros de esperanza ante una mejoría, un buen diagnóstico, un futuro para que los proyectos se conviertan en biografías.

 

El 25 de diciembre hará 8 años, sí, una mala navidad para culminar un año casi justo de lucha sin cuartel contra lo inevitable; no viviremos lo suficiente para agradecer a los médicos que dirigieron esa lucha, al resto del personal sanitario, a todos los que nos ayudaron a pasar ese mal trago. Era de una fortaleza física y psíquica formidable, jamás lo escuche quejarse, jamás; recuerdo la dignidad con la que  asumía que le había tocado, y las muchas veces que se intercambiaban los papeles y daba ánimos cuando nuestras lágrimas no nos dejaban ver la serenidad en su rostro. Nos decía que se iba sin decirlo, sin hablar de eso, con la mejor  de sus sonrisas, recordando nuestra infancia común, dando buenos consejos, preparando lo que venía como si nada pasara. Mi padre no pudo seguir y se fue con su primogénito a los dos meses. Sí, fue una racha terrible en mi familia; es difícil mirar nuestra foto de familia, estilo “cuéntame”, y asumir que Manolo y papá no están.

 

Por los que siguen luchando contra la enfermedad, por la memoria de los que nunca se rindieron.

domingo, 27 de octubre de 2013



 
la “doctrina Parot”

 
Ni en el Tribunal Supremo son unos fascistas ni en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos son amigos de los terroristas.

 “Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún tu enemigo, aparta las mientes de tu injuria y ponlas en la verdad del caso. No te ciegue la pasión propia en la causa ajena, que los yerros que en ella hicieres, las más veces, serán sin remedio”. Este sabio consejo se lo da don Quijote a Sancho antes de ir a gobernar la ínsula Barataria en la segunda parte de esa joya de la literatura universal  que es el “Quijote”, y podría constituir la oportuna síntesis de una de las bases de las sociedades civilizadas, aquella por la que los conflictos y agravios que podamos recibir deben ser enjuiciados y resueltos por un tercero, un juez,  que actuando conforme a la Ley ofrezca la respuesta, en el caso penal, que la sociedad en cada momento entienda proporcionada en atención a las penas previstas en el Código Penal. Es decir, no cabe la autotutela de tus legítimos deseos de condena al delincuente que te ha hecho un daño directo, ya que es natural y plenamente comprensible que las víctimas quieran una condena equivalente al daño provocado por el delincuente, pero esa es la diferencia entre nosotros y los terroristas (y otros de similar ralea), no podemos bajar a su sucio nivel, y respetamos sus derechos aunque esa chusma haya convertido en profesión pisotear los nuestros.

 

Un aluvión de comentarios ha suscitado la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, por la se declara que la llamada doctrina "Parot” vulnera el artículo 5 del Convenio Europeo de Derechos Humanos al aplicar el Tribunal Supremo de forma retroactiva jurisprudencia más desfavorable al reo. La doctrina “Parot” tiene su origen en la sentencia del Tribunal Supremo del 28 de febrero de 2006 por la que los beneficios penitenciarios se aplican respecto de la totalidad de las penas impuestas en las sentencias y no sobre el máximo legal permitido en el Código Penal; esta doctrina del TS evidentemente posibilita una mayor permanencia en prisión del condenado y su revisión por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos reduce de manera importante la misma. Por tanto no se cuestiona el sistema penal español ni la sentencia “pone” coto a una supuesta vulneración sistemática de los derechos humanos en España; presentarlo de esta forma es desconocer los términos del debate, con independencia de que se esté a favor o en contra de la “doctrina Parot”. Se habla menos de que en 2003 se cambia el Código Penal (Ley Orgánica 7/2003, de 30 de junio, de medidas de reforma para el cumplimiento íntegro y efectivo de las penas) y si los delitos de la etarra  Inés del Río terrorista  se hubieran cometido a partir de esa reforma seguiría en la cárcel hasta 40 años, y la doctrina emanada de la referida sentencia no cuestiona en absoluto esta situación de ampliación efectiva del cumplimiento efectivo de las condenas.

 

Por todo esto me parece muy imprudente que, sin un mínimo conocimiento de estos datos básicos, algunos inicien un repique de campana para alabar esta sentencia como un supuesto “triunfo” de los derechos humanos de los reos, presentando al sistema penal español como una república bananera.  Por otra parte, comprendo el rechazo de unas víctimas con los nervios a flor de piel (han matado a sus seres queridos), a mí tampoco me gusta ver en la calle a esta etarra asesina al día siguiente de la sentencia, pero el  dolor de las víctimas del terrorismo, violaciones, asesinatos y otros crímenes horrendos debe ser respetado, nunca utilizado de forma torticera por unos extremistas que  te convierten de forma automática en amigo de ETA si no aceptas al dedillo sus bravuconadas, intentando monopolizar la natural rabia de las víctimas.

 

Se cuenta que, para pelotear de forma indecente al golfo de Fernando VII, el rector de la Universidad de Cervera mostró su adhesión al Rey traidor afirmando que “lejos de nosotros la peligrosa novedad de discurrir”; me temo que algunos se han adherido a tan “intelectual” hábito, y hablan, insultan y dictaminan, sin perder el tiempo en discurrir un mínimo sobre una cuestión que, por afectar al dolor de quien ha sufrido una violencia extrema, debe ser abordada con una exquisita sensibilidad, y por la complejidad que tiene exige la mesura que debe otorgar el conocimiento y la razón.

 

Hay que conseguir un debate sereno y responsable, ni en el Tribunal Supremo son unos fascistas por aplicar la “doctrina Parot” ni en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos son amigos de los terroristas por sentenciar en su contra.

 

lunes, 14 de octubre de 2013


 
EL DISCURSO DE CHARLOT

Mi columna de ayer en SUR. 

De todos y todas depende que la humanidad jamás pase por algo tan vil y asesino como el nazismo.

 

“Luchemos por el mundo de la razón. Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad. Soldados: En nombre de la democracia, debemos unirnos todos." Así acabó el discurso el humilde barbero judío (interpretado magistralmente por Chaplin), quien usurpando la identidad de Hynkel (parodia de Hitler) sintetizó la repulsa total al nazismo y su obscena borrachera de sangre y odio. El cine Capitol, en la malagueña calle mármoles, rugió con un emocionado aplauso a esta escena del “Gran Dictador”, que no se pudo estrenar en España hasta la muerte de Franco, compañero de fechorías del personaje malo de la película. Lo recuerdo como si fuera ayer, porque junto con mi hermano Manolo era uno de los espectadores que aplaudían a rabiar ante ese pequeño soplo de libertad en una España que salía de una dictadura avanzando a duras penas a la Democracia, que con todas sus imperfecciones, estoy dispuesto a defender con uñas y dientes ante tanto iluminado de variado pelaje que vocifera su sustitución por la paz, pero la de los cementerios.

 

No puedo saber lo que tienen en la cabeza estas “bestias pardas” que bajo todo tipo de ropaje y simbología, se dedican al negocio de la muerte, el pateo de personas indefensas, la amenaza y a otros tipos del Código Penal. La raza, la unidad de la Patria o el anticomunismo son los iconos de esta cuadrilla; al igual que sus mayores, los que asolaron el mundo hace más de 70 años. La Democracia, la decencia, la dignidad del ser humano son signos de debilidad frente a la rocosa dureza de unas cabezas huecas de ideas rodeadas de un casco que no les permiten oír el dolor de sus víctimas. Y digo que no sé lo que tienen en la cabeza, porque en las venas sólo debe circular horchata; ¿cómo se puede elogiar y admirar a unos carniceros que superaron con creces cualquier otro episodio de la maldad humana a lo largo de la Historia? Los comandos móviles que masacraban poblaciones enteras en gigantescas fosas comunes, los campos de exterminio donde la vida o la muerte dependen del capricho de un psicópata asesino con una calavera en la gorra, y en todo caso el hambre y las enfermedades remataban la tarea. Me niego a seguir poniendo ejemplos, es tan obvia la maldad intrínseca del nazismo (y su primo hermano, el fascismo), verificada por tan dolorosas experiencias históricas, que esta gente no cabe en Democracia, son la antítesis de la misma.

 

No se trata de condenar ideologías; saben los lectores que yo defiendo la mía con el mismo vigor con el que lucharía para que cualquiera pueda tener la suya. Ser de derechas, de izquierdas, conservador, comunista, socialista, liberal…es una legítima opción al amparo del pluralismo político consagrado en el artículo 1 de la Constitución, sobre la base del respeto por todos de la democracia y los derechos fundamentales. El nazismo y el fascismo asientan su opción vital sobre la erradicación de esos valores y llegado el caso, la eliminación física de todos los que no piensen como ellos. Esa es la gran diferencia entre ellos y nosotros, y en ese “nosotros” estaré codo a codo con quien esté a años luz de mi visión del mundo, pero que seguro que acabaría conmigo ante un pelotón de fusilamiento si esta escoria llegara al poder. Y para que  no quepa duda alguna, si a lo largo de la historia algunos criminales han utilizado también el terror, arrasando a sangre y fuego la vida humana, son de la misma calaña y merecen el mismo desprecio que los nazis, aunque se pusieran una estrella roja en sus gorros. Si existe infierno, seguro que a Stalin lo han puesto en la misma suite que a Hitler, Mussolini o a Franco.

 

Tolerancia cero con estos indeseables; en España los grupos neonazis han protagonizados demasiados hechos delictivos para que no se pueda establecer una directa relación entre el delincuente que mata o lesiona y sus inspiradores y protectores políticos. Ya hay en España muertos, heridos, asaltos, agresiones, amenazas, delitos todos preñados del odio de la esvástica nazi. Con todas las garantías procesales (las mismas que ellos mandarían a la basura), si se logra acumular pruebas en ese sentido, no hay que dudar a la hora de actuar contra la cúpula de la extrema derecha española, al igual que en Grecia se ha hecho con el  partido nazi Amanecer Dorado. Quizás aún se podría evitar que algún joven pasara de las consignas simplistas al barro del delito y el odio que le marcará toda su vida.

 

“El odio pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.”; esto decía el humilde y digno barbero en el mencionado discurso. De todos y todas depende que la humanidad vuelva a pasar por algo tan vil y asesino como el nazismo. Las crisis económicas son caldo de cultivo para estos fanáticos, por lo que recordando de nuevo al genial Charlot, “luchemos por un mundo nuevo, digno y noble”

 

 

 

 

 

viernes, 11 de octubre de 2013



 
HAMBRE SIN FRONTERAS

 

Mi columna en SUR del pasado lunes
 
La pobreza no se puede esconder debajo de la alfombra.

 

Se llamaba Piertr Piskozub, un ciudadano polaco que vivía en las calles de Sevilla; terminó su corta trayectoria en este mundo en un albergue municipal, tumbado en un sofá, parecía dormido, pero su cuerpo no daba más de sí. No se conoce las causas directas de su muerte, y un Juzgado las está investigando, pero el joven presentaba síntomas de deshidratación y desnutrición. Estos son los hechos objetivos, que hay que valorar con toda la sensibilidad y prudencia de este mundo, la primera para que no vuelva a ocurrir y la segunda para evitar disparar al aire antes de contar con más datos sobre este caso extremo de exclusión social. Para decirlo con más claridad, quiero creer que nadie en su sano juicio ha omitido prestaciones sanitarias o sociales básicas que pudieran evitar la muerte directa del joven Piertr. No participaré en ninguna caza de médicos ni trabajadores sociales, y confío en que la investigación judicial lo aclare todo.

 

Pero algo ha fallado. Los dispositivos públicos que tendrían que evitar que un ser humano caiga en situaciones tan sangrantes de pobreza,  no son suficientes para evitar que en nuestras calles el hambre sea una realidad cotidiana para muchas miles de personas, niños incluidos. El hambre, pasado un umbral, provoca la muerte, pero también mata la autoestima y la dignidad de muchos padres que no saben ya lo que hacer para que sus hijos puedan comer tres veces al día. Por eso no se puede entender que un alto dirigente del partido del Gobierno culpe a los padres de la desnutrición de sus hijos, y clama al cielo que un periodista que trabaja en la cadena de la conferencia episcopal se tome a guasa la medida de las autoridades andaluzas que pretende garantizar  comidas a los niños en los comedores escolares. No se puede deformar la realidad, ni España es una novela de Dickens, con niños harapientos y explotados poblando las calles, pero hay centenares de miles de hogares donde hay hambre y pobreza, y como señala José Esquinas, ingeniero agrónomo que ha trabajado 30 años en la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación),"España está viviendo un retroceso brutal en términos de hambre y sobre todo en malnutrición infantil", recordando que alrededor de nosotros los índices de malnutrición señalan que uno de cada cuatro niños no recibe una alimentación adecuada, según el último informe de Unicef.

 

Tiramos una parte importante de la comida que se compra a la basura, y según la FAO se produce alimentos como para alimentar hasta a un 70% más de la población mundial actual. Unos 842 millones de personas, cerca de uno de cada ocho habitantes del planeta, padecieron hambre crónico en 2011-13, según la misma agencia internacional. Para que se nos caiga la cara de vergüenza, por la parte que nos toca, y por mantener un sistema socioeconómico tan inmoral e inhumano. Para que de una vez se les caiga el chiringuito a los desalmados que ponen por encima sus intereses económicos frente al sufrimiento de tantas personas. Lo del mundo se arreglará con menos gastos militares, más cooperación internacional y ante todo con una estructura económica internacional radicalmente distinta a la que da lugar a esta desigual distribución de la riqueza en nuestro planeta.

 

En España, que logremos erradicar el hambre (que no es otra cosa que la expresión más dramática de la pobreza y la exclusión social), dependerá de que sepamos mantener los sistemas de protección social (sanidad, educación, seguridad social y servicios sociales) con suficientes recursos humanos y materiales para asegurar una vida digna a los ciudadanos, no hay otra alternativa, amigos y amigas. La solidaridad personal, familiar, las asociativas, las de la Iglesia Católica y demás Confesiones son de vital importancia, pero no pueden ni deben sustituir la obligación de los poderes públicos de remover los obstáculos para la igualdad sea real y efectiva entre todas las personas. La bondad y la voluntad de ayudar nos dignifica como personas, pero es la justicia social el instrumento de la colectividad  para garantizar que nadie se quede en la cuneta porque en su casa el paro en entrado para no salir. Con lo que está cayendo, hay gente que sigue  creyendo en la mano invisible del mercado y que repudian cualquier intervención pública en el mismo; allá ellos, pero la pobreza no se puede esconder debajo de la alfombra.