lunes, 8 de julio de 2013


 
EL PALO, EL DERECHO ROMANO Y PABLO MILANÉS

Mi vida no sería lo mismo sin la Universidad; a ella le debo gran parte de mis mejores momentos, y a ella he querido dedicar mi vida profesional. Sin una matrícula y el azar de que me tocara el grupo de tarde, es probable que no hubiera conocido a quien ha dado sentido a mi vida, mi mujer. Era el 82, el año del mundial, de nuestra selectividad, del inici...o de una relación con una institución, la Universidad Pública, la que me ha formado como persona. Era el Palo, nuestra querida facultad de Derecho, en un barrio popular y a pocos metros de la playa; nunca entendí como las leyes de la física permitían que tanta gente pudiera ocupar tan poco espacio. Éramos multitud, la promoción 82-87, con pocos medios, y con el Aguacate y el Nilo, donde algunos pasaban más tiempo que en las aulas. Pocos profesores, algunos buenos y otros regulares, supongo que como en todos lados; muchos compañeros, con los que cada vez que coincidimos no perdemos la ocasión de recordar aquellos años y una puñetera orla que te recuerda de forma gráfica como pasa el tiempo, pero que conservo porque es un trocito de mi vida.

Ayer rellenamos la preinscripción de Laura en Derecho, ya mismo la matrícula si todo va bien como esperamos. Trini y yo recordamos como cambian las cosas desde nuestras matrículas del año 82, papel y colas; los ordenadores e Internet eran una quimera que se veía muy lejana. Papeletas individuales para darte las notas, y muchas horas de quemarte las pestañas en duros exámenes. En octubre hará 31 años que comenzamos a estudiar Derecho en el Palo, por la tarde, en esas clases a rebosar y donde lo más moderno era el micrófono inalámbrico del catedrático de Derecho Romano, Antonio Ortega, cuyas clases eran magníficas, como de enorme modernidad nos parecían las explicaciones del prematuramente desaparecido J José Ruiz Rico, catedrático de un, en esa época, enciclopédico Derecho Político y con una Constitución que contaba con pocos más de 4 años de vigencia. Está el Derecho Natural, que explicaba el también fallecido profesor Lorca (su hija Isabel ha impartido clases a Pedro en este curso) y la Historia del Derecho. Es curioso, el curso que Laura estudie el Derecho Romano (convertida ahora en cuatrimestral), será el último en activo de Antonio Ortega; si la distribución de los grupos así lo decide, mi estimado amigo y colega habrá sido profesor de padres e hija, maravillosa coincidencia que la docencia a veces depara.

En nuestros años de estudiante se escuchaba con fuerza “Yolanda”, una entrañable canción de amor de Pablo Milanés. Laura iniciará en unos meses, si Dios quiere, la misma singladura que otra preciosa morena, que en esa época aún no había cumplido los 18, Trini, su madre. Terminamos la carrera ya de novios, y hasta la presente, 26 años de camino sin entender la vida uno sin el otro. Pedro, Laura y María, harán sus vidas y más allá de nosotros, de nuestros papeles, fotos, recuerdos, seguirán un ciclo que nuestros mayores iniciaron y que en nuestra Facultad del Palo, entre clases, exámenes y paseos por el Palo nosotros continuamos

En esa época se escuchaba en la radio y en las cassette esta canción; ahora suena igual de bien cuando repasas los viejos libros, cuando ya tienes bastante pasado pero quieres un futuro para seguir enamorándote de quien siempre será para mí la chica más guapa de la promoción.

http://www.youtube.com/watch?v=sct0-7rs2zY

“Yolanda”. Pablo Milanés

“Esto no puede ser no más que una canción
Quisiera fuera una declaración de amor
Romántica sin reparar en formas tales
Que ponga freno a lo que siento ahora a raudales
Te amo
Te amo
Eternamente te amo
Si me faltaras no voy a morirme
Si he de morir quiero que sea contigo
Mi soledad se siente acompañada
Por eso a veces se que necesito
Tu mano
Tu mano
Eternamente tu mano
Cuando te ví sabia que era cierto
Este temor de hallarme descubierto
Tu me desnudas con siete razones
Me abres el pecho siempre que me colmas
De amores
De amores
Eternamente de amores
Si alguna vez me siento derrotado
Renuncio a ver el sol cada mañana
Rezando el credo que me has enseñado
Miro tu cara y digo en la ventana
Yolanda
Yolanda
Eternamente Yolanda
Yolanda
Eternamente Yolanda
Eternamente Yolanda”


"NO HAY QUE ESPERAR MÁS"
Mi columna de hoy en el SUR.  1-7-2013

Apoyo unas candidaturas unitarias de la izquierda y del progreso, sin dedicar ni un minuto a ocultar las diferencias y ni un segundo a fomentarlas.

Hace pocos meses proponía en esta columna un pacto de Estado para sacar a España de la crisis; era y es una visión personal de la que no me arrepiento, pero que solo es posible si más gente está... de acuerdo, y la verdad es que, aunque supongo que no soy el único que piensa así, mucho eco no ha encontrado en el ámbito político. Pero la democracia y sus procesos temporales siguen su ritmo, y esto me lleva a que a finales de 2015, salvo disolución anticipada de las Cortes, los españoles tenemos la oportunidad de ratificar lo que ha hecho el PP o dar un giro para superar lo que entiendo como una gestión muy lesiva para los intereses de la Nación; si siguen gobernando en pocos años no quedarán resortes de equidad social y la mayoría de los ciudadanos estarán abandonados a su suerte en una selva donde los poderosos no tendrán enfrente a poderes públicos efectivos para pararles los pies.

La alternativa a este panorama será viable con credibilidad, única fórmula para que millones de votos de izquierdas y de progreso en general salgan del escepticismo y de la desconfianza en unas prácticas y formas de hacer política que dejan en ocasiones mucho que desear. No me apunto al nuevo deporte nacional del desprestigio de la política y de los representantes elegidos por el Pueblo; la repulsa y el asco ante la corrupción no nos puede llevar a la injusta y equivocada afirmación de que todos los políticos son iguales porque sería el mejor favor a los “salvapatrias”, sea en su versión fascista o en la mafiosa (estilo Gil). La inmensa mayoría seguro que son personas honorables y comprometidas, con independencia del color político, algo que viví en directo cuando tuve el honor de representar como concejal a mis conciudadanos. Pero hacen falta medidas efectivas, controles internos en las Administraciones para impedir que ningún golfo se aproveche del dinero público, así como una contundente reacción judicial para evitar cualquier impunidad. Y a nivel de partidos políticos, un gesto de humildad dignifica; pedir perdón también cuando sea necesario. Y una ética a prueba de bombas para evitar que ningún corrupto vocacional tenga la oportunidad de “hacer carrera” a costa del trabajo y lealtad de miles de militantes y votantes.

Los partidos, como dice la Constitución, son instrumento fundamental para la participación política, pero en los tiempos que corren se acentúa la necesidad de que los ciudadanos no se sientan sujetos pasivos de la política, sino protagonistas; por eso apuesto por unas candidaturas unitarias de la izquierda y del progreso, sin dedicar ni un minuto a ocultar las diferencias y ni un segundo a fomentarlas; con mucho diálogo (no monólogos interminables que sólo a nosotros nos interesa), mucha humildad, cultura, trabajo diario en la defensa de los intereses generales y con el Estado Social y Democrático de Derecho siempre como marco de referencia. Hay que revertir el desmantelamiento irresponsable de las políticas sociales, así como conseguir el aumento de ingresos públicos haciendo pagar a todos en proporción a la capacidad económica. La recuperación del empleo exige mayor inversión pública y un adecuado incentivo de la inversión empresarial, que nunca hay que confundir con las oligarquías económicas y sociales que no crean riqueza.

La compresión mutua y la férrea voluntad de sumar a más ciudadano a este proyecto, exige la erradicación del sectarismo, la autosuficiencia y la generalizada tendencia humana al recordatorio de agravios pasados y presentes; cabemos todos los que creemos en esos valores de justicia social y democracia, y algunos estamos militando en la izquierda organizada (en mi caso en IU) y muchísimos, sin hacerlo, pueden encontrar un cauce a su compromiso social y político. Este programa no admite “atajos” que pongan en cuestión al Estado de Derecho y a la Democracia (sin adjetivos); los centenares de miles de españoles que aportamos nuestro modesto esfuerzo en la transición ni somos tontos ni de una ingenuidad temeraria, sabíamos que había renuncias y que la libertad se gana, no la regalan, por eso apreciamos tanto “las formas”, porque sabemos lo que implica su ausencia, el reino del más fuerte, no del que tiene más razón. Estoy seguro que nuestros jóvenes, con más preparación y menos complejos que nosotros, sabrán defender nuestro marco de convivencia, con todas las mejoras que sean necesarias,

Por si alguien lo piensa, no me postulo para nada; paso por uno de mis mejores momentos en el plano familiar y profesional y no quiero más agendas dislocadas. Estoy en el mismo sitio político en el que he permanecido contra viento y marea más de 36 años y al que no pienso renunciar, como tampoco abandono la legítima aspiración de que se consiga la unidad de la izquierda en España sobre los valores del respeto al pluralismo y la justicia social en un gobierno para todos sin exclusión de nadie.
 
"CARLOS HAYA Y LA MEMORIA HISTÓRICA", mi columna de hoy en SUR.

No hay Justicia si no se cierran las heridas con la verdad; ocultarla es el peor remedio para la vida en común de los españoles.

Las Administraciones públicas deben retirar las menciones de exaltación de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura; no es una recomendación o una opinión, es un deber l...egal previsto en la Ley 52/2007, artículo 15, con un fundamento ético que comparto totalmente. Mantener el reconocimiento a quienes participaron en el golpe militar que acabó con la legalidad constitucional existente, provocó una guerra fraticida entre españoles y una dictadura del terror durante 40 años es simple y llanamente incompatible con el respeto que merecen las victimas de esos acontecimientos desgraciados.

Realmente no acabo de entender el revuelo montado con la difusión de una decisión adoptada hace unos tres años y que en respuesta a un acuerdo parlamentario, cambia la denominación Hospital Regional Universitario “Carlos Haya”, por Hospital Regional de Málaga, suprimiendo el nombre de un militar que se unió al bando sublevado contra las instituciones constitucionales de la II República. Como toda decisión, habrá a quien le guste más o menos, pero entiendo que hay que ser riguroso y no caer en el argumento simplista de “¿no hay otras cosas más importantes que solucionar?” Es evidente que acabar con el paro o los recortes en servicios básicos de Sanidad y Educación son realidades inmediatas y de prioridad absoluta, pero que alguien me explique que incompatibilidad existe entre un mero expediente administrativo de cambio de nombre de un centro sanitario en cumplimiento de un deber legal y las medidas necesarias para acabar con el paro o mejorar la Sanidad. Lo criticable sería que fondos públicos que se deben destinar a atajar esos problemas se dedicaran a los gastos de cambios de rótulos o documentación; sin embargo hay un consenso de que la efectividad material del cambio de nombre puede esperar a tiempos mejores, y que reducir las listas de espera y mejorar la prestación sanitaria es la prioridad. ¿Porqué entonces tanta hostilidad a esta medida adoptada en otros ámbitos sin oposición alguna? El que suscribe, como portavoz de IU en el Ayuntamiento de Málaga llevó muchas iniciativas para librar al callejero de Málaga de símbolos y denominaciones de aquellos que sometieron al pueblo español con un golpe de Estado y una represión despiadada; la mayoría fueron aprobadas por unanimidad.

Desde la serenidad de que prácticamente ningún protagonista de esos hechos queda vivo por razones de edad obvias, las victimas son las que importan y su recuerdo y dignificación es el objetivo de estas iniciativas desde la recuperación de la memoria histórica. En Italia y en Alemania, después del fascismo y del nazismo, el homenaje a sus victimas se convirtió en una cuestión de Estado ¿a quién molesta que los familiares puedan saber donde están sus muertos? ¿porqué rendir homenaje a las victimas del franquismo se toma por algunos como un desprecio por las que pudieran producir elementos del bando republicano? El franquismo significó una depuración física del oponente político mediante la muerte y el terror planificado y ejecutado desde el Estado, fue en definitiva terrorismo de Estado en la misma línea de algunos miserables en otros países, me da igual que se llamaran Salazar, Mussolini, Hitler, Stalin, jemeres rojos, Pinochet o cualquier otro de similar ralea; gente como esa son mis enemigos, no mis compatriotas que hayan sufrido en sus familias crímenes siempre injustificables; por eso cuentan con mi respeto y compresión las personas que puedan apelar a sus familiares asesinados por su identificación ideológica y política con los que ganaron la guerra. No hay muertos de primera ni de segunda, da igual si el verdugo vestía una camisa de miliciano o una de falangista, en cualquier caso asesinar de forma fría a seres indefensos merece la misma repulsa.

Estimados lectores, rendir homenaje a quienes murieron por la libertad no puede ofender a nadie; se trata de que para las generaciones que vienen detrás de nosotros, la guerra civil y el franquismo, desde la distancia emotiva de no tener tan cerca el dolor de los hechos, solo se estudien en las clases historia de España y en las de Ética, porque afortunadamente sea impensable que nadie, sea quien sea, se sienta con el derecho a matar a otro por pensar de forma distinta. No hay vida digna sin Justicia, ni Justicia si no se cierran las heridas con la verdad; ocultarla es el peor remedio para la vida en común de los españoles.
"LAS BUENAS FORMAS Y LA POLÍTICA", mi columna de hoy en SUR.

Una cosa es generar opinión pública sobre los grandes temas de Estado, y otra muy distinta es crear fracturas irreconciliables a golpe de insultos y crispación.

Las buenas formas y la libertad de conciencia y de expresión pueden y deben convivir para logran una sociedad plural y democrática, y ante todo respirable, sin esconder lo...s conflictos pero tampoco convirtiendo cada posicionamiento personal o colectivo en un garrotazo inmisericorde a la dignidad de tu prójimo, que tiene el mismo derecho que tú a defender sus propias convicciones. Por buenas formas entiendo aptitudes de conducta convertidas en reglas básicas y no escritas que dentro de un amplio margen de apreciación, permiten que los seres humanos podamos convivir con los de nuestra especie de manera amable, grata y con nuestro honor indemne y que evita, por tanto, que la relaciones sociales se conviertan en una batalla campal donde al ganador le den la medalla de “macarra” mayor del reino. Si las buenas formas son esenciales en el ámbito cotidiano, familiar, profesional o de amistades, se convierten en una referencia de ejemplaridad en el plano público, y especialmente en el político, ya que un mal gesto o un insulto en un pleno municipal o en Congreso de los diputados está difundido de forma inmediata en los medios y en las redes sociales, creando un inevitable e injusto descrédito en la política y animando a los incondicionales a que imiten en grosería a sus “líderes” bravucones en una alocada carrera donde el disparate más gordo es el mejor considerado.

Las convicciones propias se pueden y se deben defender con convicción, no exenta de pasión en determinadas circunstancias, pero no se refuerzan porque del legítimo juicio crítico respecto al adversario político se pase a la descalificación personal y a expresiones injuriosas que nada tiene que ver con la libertad de expresión; superar esa barrera no denota mayor audacia o personalidad, al contrario pone de manifiesto la ausencia de límites éticos elementales y una clamorosa pobreza intelectual para argumentar. Porque de eso se trata, queridos lectores, de argumentos para luchar por tus creencias, y para tenerlos hay que partir de ideas, no de consignas sectarias, y es muy conveniente además consolidarlos con la solvencia y el rigor intelectual de la lectura (los libros no muerden) de lo publicado sobre la materia en cuestión. Mi experiencia como cargo electo en nuestra querida ciudad me ha demostrado que la defensa de una moción genera más consenso procurando convencer sin acritud, con amabilidad y si es posible con algo de humor e ironía; la proporción de iniciativas que lograba que se aprobaran demuestra que no era mal sistema éste (aunque a veces estaban prevenidos y no colaba). Lo antes dicho no impedía que fuera un martillo pilón a la hora de fiscalizar y criticar lo que a mi juicio eran actuaciones reprobables de los que gobernaban, y a veces, muy pocas, la respuesta del cargo público fiscalizado demostraba la necesidad de que se matriculara en un curso intensivo de buenas formas para evitar la confusión entre sus expresiones y las del pariente pequeño de la familia de los équidos.

Tenemos que convertir la política en una cuestión de todos, sin exclusión, y eso se consigue acercando a los ciudadanos a la cosa pública, intentando que lo sientan como algo suyo (y de hecho es así) y no de una minoría, pero no podemos hacerlo con el populismo y el desprestigio de los que elegimos en las urnas a favor de unos supuestos “salvadores” que la experiencia enseña que confunden a escala mayor sus intereses personales con los públicos (Gil y demás ralea son buen ejemplo). Los partidos, de acuerdo a la Constitución, son instrumentos de conformación de la voluntad popular y sus controles internos, junto a los de los tribunales, deben evitar que los golfos los utilicen para sus oscuros intereses. Pero los dirigentes políticos de cualquier nivel deben contribuir a ese prestigio de la acción política con honestidad, cumplimiento de la legalidad, austeridad y con la sensibilidad a flor de piel respecto a los graves problemas que sufre la gente, en especial el paro y la exclusión social. No hay que caer en el relativismo ideológico, la confrontación democrática es positiva, el contraste de ideas y soluciones provoca implicación en la política porque vemos reflejadas en tal o cual posición lo que nosotros pensamos; pero una cosa es generar opinión pública sobre los grandes temas de Estado, lo que es muy positivo, y otra muy distinta es crear fracturas irreconciliables a golpe de insultos y crispación.

miércoles, 12 de junio de 2013


"VISTO PARA SENTENCIA", mi columna del lunes 10 de junio en SUR

 
Cada “visto para sentencia” constituye una oportunidad para la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho.

Jesús miró a sus discípulos  y les dijo: “No juzguéis a nadie y Dios no os juzgará a vosotros. No condenéis a nadie y Dios no os condenará. Perdonad y Dios os perdonará.” (Lucas, 20, 37); sin perjuicio de las convicciones religiosas de cada uno, buen criterio general es éste para evitar juicios precipitados, opiniones infundadas y esa enorme capacidad humana para encontrar defectos en los demás que reconocemos tan bien porque los practicamos con asiduidad nosotros mismos. Dicho lo anterior, en una sociedad civilizada el conflicto existe (en las dictaduras se oculta y reprime) y su solución, cuando los interesados no llegan a un consenso, debe encontrar una respuesta justa para las partes y conforme a Derecho (orden jurisdiccional civil, social y contencioso-administrativo); cuando alguien lesiona de forma grave bienes jurídicos que la sociedad considera de vital importancia, es decir comete un delito o una falta, salvo contadas ocasiones, las partes afectadas no pueden decidir la respuesta, ésta viene predeterminada en el Código Penal, lo contrario implicaría una justicia penal a la carta donde el asesino o el estafador conseguiría el “perdón” de la victima, (probablemente con coacción o dinero) pateando derechos básicos irrenunciables. La Constitución reserva a los órganos jurisdiccionales la función de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado, que implica declarar el derecho para cada caso concreto y por eso se les reviste de una potestad que el común de los mortales no tenemos, con sus consiguientes responsabilidades. Lo que juzgados y tribunales declaran en sus sentencias afecta directamente a las partes y es de obligado cumplimiento. Y estas personas con tanta capacidad para incidir en nuestras vidas no salen de la chistera, son jueces tras duros años preparando unas oposiciones, el sistema más eficaz para que sean independientes y no deban ningún favor a nadie.

Los jueces no son mejores ni peores que el resto, tienen miserias y grandezas, como todo hijo de vecino, y desde luego en el ejercicio de sus funciones no son infalibles, se pueden, y de hecho, se equivocan en sus decisiones, y para eso está el sistema de recursos y la responsabilidad disciplinaria; sus resoluciones deben ser respetadas pero también pueden ser criticadas, aunque sería conveniente que para hacerlo se lean enteras y con ciertos conocimientos para comprender que los órganos jurisdiccionales no pueden decidir libremente, lo deben hacer conforme a unas leyes que a veces son imperfectas o injustas, pero que tienen que aplicar porque de lo contrario cometerían prevaricación; es al Parlamento a quien le corresponde rectificar esas disfunciones porque a él es a quien a elegido el Pueblo, no a los jueces, que igual que el resto de los poderes públicos y de los ciudadanos, están sometidos al imperio de la Ley como expresión de la voluntad popular.

Este es nuestro sistema judicial, mejorable sin lugar a dudas, pero creo que son peores aquellos donde los jueces y los fiscales son “elegidos” en la práctica por los grupos de presión más poderosos. Hay que preguntarse, ¿a quién le conviene un Poder Judicial raquítico y sin medios?, no hace falta ser un “lince” para concluir que los grandes poderes económicos que se creen por encima del Estado y sus instituciones son los beneficiarios de una Justicia lenta y sin capacidad de respuesta, y para colmo ahora llega la “justicia para ricos” que Ruiz-Gallardón introduce con el nuevo régimen de tasas judiciales.

España es uno de los países de la Unión Europea con la ratio más baja de jueces por ciudadanos, y cambiando este panorama se podría conseguir que los lesionados en sus derechos e intereses obtengan la rápida tutela judicial. Con esta brutal crisis económica, unos juzgados dotados de medios pueden conseguir que los concursos de acreedores sean instrumentos para salvar las empresas y no el acta de defunción de las mismas. Y sin jueces valientes e independientes, el hotel Algarrobico hoy estaría en funcionamiento y no sería posible su necesario derribo, o los supuestos desmanes de algunos miembros de la familia real quedarían impunes. En el pasivo, encontramos la paradoja de que se expulsa de la carrera judicial, con argumentos jurídicos más que discutibles, a Baltasar Garzón por sus actuaciones para acabar con una trama corrupta.

 A pesar de la falta de medios, todos los días jueces, fiscales, abogados, secretarios judiciales, procuradores, funcionarios de la Administración de Justicia, en pueblos y en grandes ciudades, trabajan para que cada “visto para sentencia” constituya una oportunidad para la Justicia, que no es otra cosa que, citando a Ulpiano, la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho.

 

domingo, 2 de junio de 2013


 

"CÓMICOS", mi columna de hoy en SUR

 

Los actores son mujeres y hombres que al interpretar, han sabido “hacer” de otros siendo ellos mismos.

 

Febrero de 1975, por primera vez en España los actores defiende sus derechos con una huelga; Franco está vivo y el régimen no gasta remilgos con los “cómicos”, detenciones y fuertes multas acaban con el paro del sector, pero sacó lo mejor del mismo, con la solidaridad de figuras consagradas que se incorporaron al paro y con un apoyo general mediante colectas para sacar de la cárcel a los líderes de la protesta. Víctor Manuel le puso música al panorama cotidiano de las actrices y actores españoles, “duermen vestidos, viven desnudos, beben la vida a tragos. Son adorados, son calumniados,  como dioses de barro”. “Cómicos” era la forma genérica de llamar a todos los que interpretaban, desde las viejas compañías que recorrían la geografía española hasta los que actuaban en teatros consagrados, con la ulterior incorporación del cine y la televisión; es una profesión que ha existido desde la antigüedad y que como dice la canción recibe a la par halagos y desprecios, y que día a día se gana su derecho a la dignidad profesional y laboral con el concurso de los que escriben, dirigen e interpretan, y la necesaria colaboración de los que producen y dan la cobertura técnica para la fotografía, sonido o atrezzo. No es un oficio fácil, lo saben los actores de ahora y los del futuro que ahora se preparan en nuestras escuelas de arte dramático; antes era peor, y en “Ay, Carmela!”, Carlos Saura lo describe de forma magistral con su entrañable compañía “Carmela y Paulino, Varietés a lo Fino” o un no menos genial Fernando Fernán Gómez, que en su “El viaje a ninguna parte” nos recrea el declive de la compañía de D Arturo Galván, y su quijotesca resistencia a los nuevos tiempos.

 

El “artisteo”, como a veces de forma peyorativa se llama a los intérpretes, son mujeres y hombres que han sabido “hacer” de otros, siendo ellos mismos; unos lo harán mejor y otros no serán tan brillantes, ¡cómo en todos los oficios!, pero no acabo de entender esa inquina que a veces sufren, en especial los que al recoger un premio a sus méritos  expresan lo que piensan de la guerra o de la crisis, y si embargo esos críticos jalean con entusiasmo al galán venido a menos que califica de “manada” a los manifestantes contra el PP. En fin, gustos aparte, en este gremio hay de todo, y es evidente que defectos como la soberbia, el divismo y la  frivolidad encuentran entre los actores y actrices un espacio de mayor visibilidad por la naturaleza de personas públicas que tienen, pero en otros trabajos encontramos también insoportables especialistas en su ombligo, aunque su público sea reducido y cautivo (empleados, subordinados, alumnos…) y no por eso condenamos a la “hoguera de las vanidades” al grupo a los que pertenecen. A lo mejor es buen momento para recordar que cuando en EEUU se desata la caza de brujas contra los comunistas, reales o ficticios, en el “frívolo” Hollywood algunos actores, directores y guionistas dan con sus huesos en la cárcel y sufren ostracismo por defender las libertades civiles más elementales

 

No sé a ustedes, queridos lectores, pero mi vida, con alegrías y penas, como todos, se hace más amable cuando disfruto de interpretaciones sublimes en teatro, cine o televisión, poniendo carne y hueso a emociones y experiencias, con historias bien escritas y con puestas en escena de gran belleza. El binomio candidez-dignidad de Azarías en los “Santos Inocentes”  no es imaginable sin el rostro y voz de alguien de la talla de Paco Rabal y no es posible entender como éramos y somos los españoles sin un guionista como Rafael Azcona o directores como Berlanga y su peculiar forma de crear ternura y humor en medio de una guerra en “La vaquilla”. Sin el “artisteo” no tendríamos esa gran historia de amor y remordimientos protagonizada por Lucía Bosé y Alberto Closas en “Muerte de un ciclista” de Juan Antonio Bardem ni hubiéramos reído y pensado igual si Pepe Isbert no se hubiera colado en nuestras vidas en “Bienvenido Mr. Marshall” o “El Verdugo”. Perdonen la deformación profesional, pero no me resisto a recomendar a mis alumnos el memorable canto a la justicia de “Matar a un ruiseñor”, con un Gregory Peck encarnando al valiente y honesto abogado Atticus Finch. Y el cine, digámoslo todo, ha permitido que belleza e inteligencia se pusieran al mundo por montera en “Con faldas y a lo loco”, y una espectacular Marilyn Monroe. No soy un cinéfilo, pero se me ocurren centenares de ejemplos como los mencionados, ejemplos de personas que construyen visibles mundos paralelos que te hacen reír, llorar y pensar, cortando el tiempo entre un “acción, se rueda” y un “corten, fin”.
 
 
ACUÉRDATE DE LO QUE UN DÍA YO ESCRIBÍ. PALABRAS PARA LAURA

Ayer fue un día raro, el tiempo, los días, los años no dan tregua, la niña que con tres años comenzaba una etapa es ahora una mujercita noble, inteligente, guapa, terca como una mula, es ella misma, aunque a veces otro terco, como soy yo, pretenda marcar ritmos que solo corresponde a quien lo baila. Laura celebró ayer su graduación como ...bachiller, las coletas de antaño son ahora complejos procesos de adorno externo incompresibles para mí, ahora no solo se plancha la ropa, también el pelo, en fin, una cabecita bien organizada y llena de lecturas e ilusiones. Más de 90 jovencitas/os vestidos de gala y mirando a su inmenso futuro sobre su corto pasado; si Dios quiere, y la selectividad permite, se verá con su hermano mayor, Pedro, que ya anda por la Facultad de Derecho, mi querida Facultad y casa académica, estudiando y salvando el mundo, como corresponde a su edad, como hacían sus padres en nuestro querido edificio del Palo hace ya muchos, demasiados años. María es la única que sigue en edad escolar, y sus amigas/os, Lucas (nuestro perro), el baloncesto y su familia son sus prioridades en el día a día de una niña alegre y buena.

Me gustaría ser poeta para transmitir lo que siento en momentos como éstos, cuando tu hija pasa a una nueva etapa de su vida, donde se formará para ganarse la vida, pero para también ser una ciudadana ejemplar, honesta y comprometida con las causas nobles y justas. Eso es lo quiero para ella, y sus hermanos, que sean muy felices y que defiendan su dignidad luchando por la de todos.

No soy poeta, pero los leo, y José Agustín Goytisolo, uno de mis favoritos, en «Palabras para Julia» uno de sus más célebres poemas, y musicado y cantado por Paco Ibáñez y Rosa León) dedica las más bellas palabras que he leído de un padre a un hijo; la escribe Goytisolo a su hija Julia, llamada así en homenaje a su madre muerta en una bombardeo de los franquistas en Barcelona. Ayer, cuando mi hija subía a recibir su insignia sus hermanos, su madre y yo no cabíamos en el asiento del orgullo que sentíamos; estoy seguro que desde el cielo, su abuelo y su tío Manolo sentían lo mismo.

Tienes Laura toda la vida por delante, cuando te matricules para estudiar las leyes que ordena la convivencia, conocerás las miserias y las grandezas de los seres humanos, y como el Derecho es un instrumento que sirve para una cosa y la otra; dentro de tu libertad para organizar tu vida, elige siempre las grandezas, la bondad, la fraternidad, y eso querida hija, solo tiene una trinchera, la de la JUSTICIA; habrá muchos mercenarios para defender a los desalmados y los inmorales que usan a sus semejantes como un pañuelo de usar y tirar.

Cuando dentro de unos años te veas acudiendo a la graduación de tu hija o tu hijo, como decía el poeta, “siempre, siempre acuérdate de lo que un día yo escribí, pensando en ti como ahora pienso.”

http://www.youtube.com/watch?v=9LXugbHRvUg
http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&v=C7Zsb0Y8Tpg&NR=1

PALABRAS PARA JULIA
(José Agustín Goytisolo)

Tú no puedes volver atrás

porque la vida ya te empuja

como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir

con la alegría de los hombres

que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada

te sentirás perdida o sola

tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán

que la vida no tiene objeto

que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás

como a pesar de los pesares

tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer

así tomados, de uno en uno

son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti

cuando te escribo estas palabras

pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás

tu futuro es tu propia vida

tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas

que les ayude tu alegría

tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti

como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes

junto al camino, nunca digas

no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás

como a pesar de los pesares

tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección

y este mundo tal como es

será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte

nada más pero tú comprende

que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti como ahora pienso.